Con los 5 sentidos


Una experiencia sensorial única

Degustar un aceite de oliva virgen extra (AOVE) puede convertirse en una experiencia sensorial única, lo que convierte a su cata en un arte y una ciencia. Para hacerlo en plenitud, es necesario probar un gran número de aceites de diferentes variedades, calidades y estilos. Si queremos descubrir en su máxima expresión los matices y aromas del AOVE y convertirnos en un experto catador, tendremos que emplear a fondo los 5 sentidos.

El oído es el que menos influencia va a tener, aunque a través de él podremos oír la caída del aceite, lo que nos permitirá comprobar su fluidez y textura.

Con la vista descubriremos su color, que debe ser límpido y brillante, aunque este es un aspecto al que los especialistas cada vez dan menos importancia, ya que varía en función del tipo de aceituna empleada o de su grado de maduración.

A través del olfato podremos calificar el aroma del aceite. Si evoca recuerdos frutados, a aceituna madura, a hierba, a hojas verdes o a higuera, estaremos ante un aroma agradable y por tanto positivo; si presenta aroma agrio o avinagrado, avinado o rancio, a humedad o metálico, estaremos ante sensaciones negativas.

Por el gusto valoraremos el sabor en su intensidad, calidad y permanencia, y nos podremos encontrar ante sabores afrutados, limpios, frescos, con mayor o menor intensidad de amargo, dulce o picante, a frutas, almendrado, piñonado o vegetal, entre otros muchos otros sabores.

Finalmente, las sensaciones táctiles, referidas al tacto en boca, nos darán idea de la consistencia física y de la estructura del aceite: si es acuoso o si estamos ante un aceite fluido que se desliza fácilmente, si es suave o si muestra densidad en el paso de boca.

Para apreciar de una forma intensa la calidad del AOVE tendremos que consumirlo en crudo. Es en ese momento cuando los aromas y sabores se perciben puros y en su máxima expresión. La mejor forma de apreciar la calidad del aceite es acompañarlo con un producto poco sápido como el pan o, incluso aún mejor, añadiendo un chorrito de aceite sobre pequeñas patatas, cocidas o asadas, machacadas con un tenedor y dejando que el aceite se reparta por la masa.

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